Fray Nelson ofrece 5 claves desde la fe católica para entender la Revolución Francesa

, 14 Jul. 22 (ACI Prensa).-
Fray Nelson Medina, sacerdote dominico colombiano y doctor en teología fundamental, ofreció 5 razones, desde la fe católica, para comprender mejor la Toma de la Bastilla y la Revolución Francesa.

El 14 de julio de 1789 ocurrió la Toma de la Bastilla, “un momento central de ese largo, complejo y sangriento proceso que hoy llamamos la Revolución Francesa”, explicó Fray Nelson a ACI Prensa.

1.- La manipulación del descontento popular

Fray Nelson resaltó que “la Revolución Francesa es uno de los ejemplos más notables de uso estratégico del descontento popular”.

Para el dominico, “nadie duda de que había condiciones de injusticia y exclusión que hacen comprensible el descontento de las masas, pero fue la combinación de astucia y oratoria de líderes específicos lo que hizo de ese descontento una fuerza capaz de cambiar el orden social desde sus fundamentos”.

Este “uso del pueblo, o de la emocionalidad del pueblo, ha servido luego de plantilla y método de base para muchos otros cambios drásticos, todos marcados por amplias dosis de violencia”, precisó.

“Es el caso concretamente de la metodología marxista de hace unos 150 años y de la ingeniería social neomarxista que tiene fuerza y sigue dando resultado en nuestro tiempo”, aseguró.

2.- La Revolución Francesa y la Ilustración

El sacerdote también explicó el nexo de la revolución con la Ilustración, un “movimiento, que se difundió con paso firme en toda la Europa del siglo XVIII” que “exaltaba el papel de la razón pero no de modo general sino con rasgos específicos”.

Un primer rasgo era el que consideraba a “la razón como criterio único de verdad, y por consiguiente, con la exclusión de otras formas de conocimiento, como pueden ser la sabiduría popular, la experiencia familiar o la revelación bíblica”.

El segundo era tener a “la razón como bandera que abre paso a una nueva clase social (la de los intelectuales) y a la vez se declara hostil o abiertamente enemiga de las clases sociales de la Francia de la época, con lo cual establece como proyecto la eliminación de la nobleza y la subyugación del clero”.

El tercer rasgo se refiere a la comprensión de la razón como un “bien fundamentalmente individual (al modo como lo entendió y predicó Kant), en desmedro de la posibilidad de una razón colectiva dialogal que descubra y aplique el bien común”.

3.- La “diosa” razón y el desprecio de la fe católica

Con esta aproximación y al considerar a la razón como la nueva “diosa” se dieron varios ataques contra la fe católica.

El primero fue “el desprecio por la revelación y por todo lo sagrado, considerado como ‘superstición’, fomentó la cultura del ‘laicismo’ que pretendió y sigue pretendiendo eliminar toda referencia pública a la fe”.

El segundo se trató de “la opresión o abierta persecución contra numerosos clérigos, por el simple hecho de no jurar su fidelidad al nuevo régimen, que según aquellos revolucionarios, no podía admitir injerencia ‘externa’ alguna (lo cual excluía a Roma, por supuesto)”.

El tercero tiene que ver con “el impacto directo sobre la educación pública, considerada desde entonces y prácticamente hasta nuestros días, como método que asegura la pervivencia de los ideales y valores de la ‘revolución’ y de la ‘república’ por encima de cualquier otra consideración”.

El cuarto se refirió a la “labor educativa de la Iglesia, tan tradicional en todas partes desde las edades más tiernas y hasta la vida adulta, se vio mutilada, excluida y amordazada”.

El quinto y último fue “la limitación del quehacer racional a los bordes propios de la ciencia y la tecnología dejó sin base racional la elaboración de la moral pública, que desde entonces quedó sometida a los vaivenes miopes y manipulables de las simples cifras y de las mayorías parlamentarias”.

4.- La Revolución Francesa, los derechos humanos y la fe cristiana

Un aspecto que se puede rescatar de la Revolución Francesa, dijo Fray Nelson a ACI Prensa, fue principalmente “lo que tiene que ver con el reconocimiento universal y público de derechos humanos”.

“Pero hay que anotar que, más que un aporte original, tal reconocimiento no es sino la sanción, por parte del poder legislativo, de lo que la fe cristiana predicaba y practicaba de tiempo atrás”.

En ese sentido, destacó el sacerdote, “el enunciado de tales derechos no excede en mucho lo que se obtiene de destilar algunos de los elementos cristianos pero sin darles el crédito y lugar que se merecen. Esto vale también para las grandes consignas que todos hemos oído: libertad, igualdad, fraternidad”.

5.- Falsa oposición entre fe y razón

“Hoy no se trata tanto de exaltar la monarquía, por ejemplo, o de asegurar privilegios para el clero, sino más bien, de desmontar las mentiras y falsos conflictos que el binomio Ilustración-Revolución instauró, como por ejemplo, la falsa oposición entre razón y fe”, concluyó Fray Nelson.

El Papa San Juan Pablo II explica al iniciar su encíclica Fides et ratio (1998), que “la fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad”.

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