Obispos del sur de Perú rechazan la violencia y piden a autoridades solucionar demandas

Redacción Central, 24 Ene. 23 (ACI Prensa).-
Los obispos de los departamentos de Puno y Cusco, en el sur del Perú, alzaron “su voz de protesta ante los desgarradores hechos de violencia” suscitados en varias ciudades y exigieron a las autoridades solucionar las demandas sociales “de manera respetuosa y humilde”.

“Hacemos un llamado a las autoridades de turno del Poder Ejecutivo y especialmente con mayor atención, al Poder Legislativo, a tener presente los pedidos de nuestros pueblos de manera respetuosa y humilde, que clama por ser escuchado”, señala un comunicado conjunto de las diócesis de Puno, Sicuani, Huancané y Juli.

“Tenemos la plena confianza que, si esto es así, se pueda en ese acto, retomar la paz y tranquilidad de nuestra nación”, agregó el mensaje difundido el 23 de enero.

De alcanzar una solución, los obispos indicaron que se logrará “impedir mayores acontecimientos que puedan generar pérdidas humanas, evitar personas heridas, agresiones a las entidades públicas y privadas”.

Las violentas protestas en varias regiones del Perú comenzaron después del arresto del expresidente Pedro Castillo, que fracasó en su intento de ejecutar un golpe de Estado, disolviendo el Congreso, el 7 de diciembre de 2022.

Las protestas, que han dejado al menos 60 muertos, provocaron bloqueos de carreteras, intentos de toma de aeropuertos y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, así como ataques a comisarías y edificios gubernamentales.

La violencia se intensificó en los últimos días, especialmente durante la marcha llamada la “toma de Lima”, que el 19 de enero movilizó a miles de manifestantes desde diversas regiones del país hacia la capital peruana.

Los manifestantes tienen varias demandas, principalmente el cierre del Congreso, la renuncia de Dina Boluarte y la convocatoria de nuevas elecciones en el menor plazo posible. Otros grupos piden la convocatoria a una Asamblea Constituyente para cambiar la actual Constitución, que data de 1993.

En su mensaje, los obispos del altiplano resaltaron la importancia del derecho a la vida. “La vida que Dios nos dio es sagrada y es de carácter inviolable, porque Dios nos la dio como don a cada uno de nosotros”, señalaron.

Asimismo, lamentaron que el alza del costo de vida, causado por los bloqueos y movilizaciones, haya provocado que “muchos hermanos y hermanas nuestras carezcan de alimentos de primera necesidad y poco abastecimiento”.

“Seguimos cumpliendo de una manera silenciosa y en solidaridad, con llevar ayuda solidaria mediante alimentos y víveres no perecibles a las diversas comunidades, mediante nuestras Cáritas”, anunciaron.

Asimismo, indicaron que siguen alcanzado “ayudas médicas, psicológicas y legales” a la población necesitada, e invitaron a los fieles “a trabajar de la mano como siempre ha sido hasta el momento”.

Finalmente, los obispos recordaron que sus pueblos “jamás estuvieron solos ni estarán, sino que están acompañados de nosotros, en el dolor que atraviesan las familias que perdieron a sus hijos, hermanos, padres y madres en estos enfrentamientos”.

“De la misma manera, todos los heridos, por lo que nos solidarizamos con cada uno de ustedes amados pueblos afectados por esta crisis”, concluyeron.

 

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